Como nombré a mi emprendimiento
Hace poco me preguntaron por el nombre de mi emprendimiento. Porque aquéllos que se acercan a mi, no ven nada que les haga pensar en él. Esto es porque hace mucho vivo lejos de mi familia y la gente solo conoce a mis hijos como tal. Particularmente una amiga tiene otra amiga con un emprendimiento con el mismo nombre y como su hija se llama así es más lógico que ella use ese nombre.
En el día a día vamos a encontrar miles de personas que cuestionen nuestro actuar, ya sea para bien o solo por gusto de cuestionar. Hay millones que se dedican a tareas parecidas y estoy segura que todos tenemos en nuestro entorno cercano un emprendedor. Y eso está genial, porque significa que nuestra sociedad está creciendo y evolucionando, a través de cambios personales que a primera vista parecen insignificantes, pero se suman a los cambios del entorno y se vuelven una marea de energía que nos empuja a ser mejores.
Mi nombre es Lorena y aprendí a tejer, junto con otras artes manuales, en mi infancia, en la casa de mis abuelos.
Mi abuela y mi mamá se llaman Margarita y como tejo gracias a ellas y a mi bisabuela cuando decidí emprender tejiendo elegí el nombre Margaritas crochet.
El nombre de mi emprendimiento es plural porque hace referencia a las mujeres de la familia que con amor tejen para sus seres queridos y como también usan el tejido como herramienta para llevar el pan a su mesa.
Para mi el tejido no es sólo un hobbie. Es continuar con un legado. Es sentir la presencia de mi bisabuela sentada a mi lado, explicandome cómo lo puedo hacer mejor. Es abrazar y acariciar a mis seres queridos con esa prenda o muñeco que hice con tanto amor. Es el orgullo de tener como alimentar a mis hijos transmitiendo belleza y creatividad. En fin es adornar con las flores de mis ancestros la labor cotidiana.
El sol sale para todos y no hay mejor riqueza que el ser protagonista y testigo del amanecer.
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