Espacios

Tener un espacio propio en una casa con tantos niños a veces parece una ilusión.
Ya les comente lo difícil que es encontrarle un momento a cada cosa. Pero el espacio, uff es todo un tema.
En casa tenemos una cocina, un comedor y cuatro habitaciones con divisiones improvisadas, algunas con muebles. Y dentro de lo posible he tratado de darle espacio a cada uno de mis siete hijos. A pesar de las dificultades todos tienen su privacidad y pueden realizar sus actividades. Aunque siempre surge alguna discusión con frases como: "esa es mi silla", "ocupó mi lugar", "está muy cerca", "no puedo poner mis libros en la mesa", "tocó o uso mis cosas", y así podría seguir.

El conflicto creo que se hizo más visible con la pandemia y las clases virtuales. Es que de repente el comedor se transformó en el aula de jardín, primer y segundo ciclo y secundaria. A lo que se le suma el que yo trabajo en casa y necesito espacio para guardar mi material de trabajo o sentarme tranquila a tejer o realizar mis rosarios. Los primeros días o meses fueron un caos, sentía que no iba a poder con todo. Pero con el correr del tiempo nos fuimos acomodando. Muchas veces tratamos de encontrarle la vuelta, o nos exigimos al máximo, y otras entendimos solo damos hasta donde podemos y muchas veces hay que aceptar que no se puede hacer todo.

En este afán de estar cada día mejor. Y en el sueño de tener mi propio negocio, decidí mover algunos muebles y crear un mini taller. Sería iluso de mi parte pensar que nadie va a tocar mi trabajo. Pero dentro de lo poco que tengo puedo ir avanzando día en pos de una meta que estoy convencida llevará a mis hijos y a mí a una mejor situación 
Creo que no es justo que por factores externos o la falta de recursos nos quedamos inmóviles viendo la vida pasar. Creo que no importa lo poco que tengamos todo lo que tenemos cerca son herramientas que Dios pone en nuestro camino para superarnos día a día.

A veces un mueble, una cortina, el poner colores lindos y armónicos puede hacer del lugar que vivimos un lugar mejor. Y sobretodo al optimizar lo poco que tenemos le enseñamos a nuestro hijos, que no hay imposibles, que no hay escusas para dar lo mejor de uno mismo y que las barreras más grandes son las que nosotros mismos nos ponemos.
Gracias por leerme.
Dios te bendiga

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