Trabajo por encargo

Hoy quiero charlar de los trabajos por encargo.

Desde que la gente se entera que tejes para vender te hace las preguntas lógicas. "Vi esto en Internet, ¿cuánto me cobras por hacerlo?" "¿y si yo pongo los materiales?" "¿y no podes hacer 20 muñecos para está semana?". Toda tejedora o artesana escucha algo de eso alguna vez y más aún.

Debo reconocer que me molesta mucho trabajar por encargo. La mayoría no valora el tiempo que cada trabajo necesita y a veces parece que creyeran que una pone los materiales en una caja mágica y sale el tejido. O que porque una teja desde muy chica y le guste lo que hace no debería cobrar su hora de trabajo. 

Además considero que el valor intelectual del que realiza un patrón vale mucho. En lo particular me gusta crear mis patrones y tratar de que mis tejidos sean originales.

Pero en mi caso el mayor problema de trabajar por encargo son los tiempos.

Debido a las necesidades económicas tomé varios encargos de souvenirs y a pesar de dedicar día y noche no pude cumplir con todo. Y la sensación de impotencia y frustración de que tu trabajo al que le pusiste tanto y que le falta tan poco no va a llegar a su destino es muy difícil de describir. Además que al no cumplir lo que se hace es perjudicar la fama del emprendimiento. Esta bien dicho el que la mejor publicidad es un cliente satisfecho y el boca a boca funciona, siempre y cuando no quedemos mal con nuestros clientes y al no cumplir es lo que hago.


En lo particular odio poner excusas pero tengo que reconocer que mi realidad muchas veces limita mi trabajo. Estoy sola con siete niños. La más grande cumplirá 14 años dentro de poco más de un mes y el más chico tiene 8 meses y se alimenta por medio de lactancia materna además de su comida complementaria. La pandemia trajo a casa la escuela y la casa a veces es un loquero.  Mi día se reparte en las tareas del hogar, los niños y mis emprendimientos y siempre quedan cosas sin hacer. 

He visto que muchas emprendedoras realizan colecciones con catálogos que le permiten ofrecer productos que saben que van a poder cumplir. Yo, aunque considere que es la mejor manera de trabajar, por el momento no llego a eso todavía.

Gracias a Dios he tenido muy buenas clientas que valoran y agradecen mi trabajo. Agradezco el poder tener pan en mi mesa gracias al trabajo realizado. Siempre deseo mejorar y por ello doy lo mejor de mi cada día. Es por ello, también que esto me sirve de experiencia para reconocer mis limitaciones y para plantearme un orden en las tareas que me ayude a lograr los objetivos que me proponga. (La esperanza es lo último que se pierde)

Gracias por leerme y si tu también estas en un día difícil, sonríe y sigue intentando.

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