Somos un ovillo
Me gusta la idea mágica de que un ovillo puede convertirse en cualquier cosa que la mente de la tejedora imaginé. Puede ser una prenda delicada, una muy abrigada o una muy sexy. También puede ser un muñeco, un souvenir, una cartera o algún objeto de decoración. Puede convertirse en cualquier cosa. Solo necesita de la creatividad y habilidad de la artesana. Pero también puede ser que ese ovillo quedé guardado en el fondo de una bolsa o caja dentro de un armario y nunca poder desarrollar su potencial.
Me gusta pensar que nosotros somos ese ovillo. Cómo el ovillo podemos convertirnos en lo que sea. Con la diferencia de que el ovillo se queda inerte y nosotras podemos movernos. Podemos dejar que Dios actúe en nosotras y a medida que vamos aprendiendo y adquiriendo más capacidades nos convertimos en nuestra mejor versión.
Y así como en el tejido, de nada sirve que lo empecemos para después abandonarlo en un cajón. No sirve de nada empezar el proyecto de nuestra vida para después desistir y renunciar. A veces las cosas se enredan un poco, o mucho, pero si por los nudos que aparecen abandonamos la labor nunca veremos la maravilla que resultaría si terminamos. Podemos ser calor, abrigo, ternura, amor, sostén para todos os que necesiten de nosotras. Brindar color y alegría con nuestra sonrisa y así como el tejido, hacer que nuestro alrededor se vea mas bonito con nuestra presencia. Y no me refiero a lo físico, que siempre puede mejorar, me refiero a a belleza de persona en a que podemos convertirnos para el bien de nosotros y los que nos rodean
La diferencia con el tejido es que podemos ver los resultados más pronto. En cambio en nuestra vida a veces parece que los logros no llegan nunca. Al igual que una prenda, para lograr lo propuesto tenemos que ir un punto a la vez, enamorarnos de la trama, del proceso.
A veces es muy difícil. La rutina y la vida pesan más que una aguja y un hilo. Los nudos a veces parecen gigantes y una siente como la trama de la vida se desarma y se viene en contra. Hoy es uno de esos días, en que todo parece difícil, en que no encuentro la punta del ovillo. Con la certeza de que, así como muchas veces he podido resolver mi tejido, se que puedo resolver, con la ayuda de Dios, los momentos difíciles. Tal vez sea como los proyectos largos que llevan mucho tiempo. Pero se que se resolverá y el resultado será increíblemente bello.
Y a ti querida amiga que en este momento melees. No te desanimes, así como en el tejido has un punto a la vez, respira , se constante y espera, lo mejor esta por venir


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